IA revela cuáles son las emociones que despierta cada opción presidencial (Parte I)


Kilamari press preguntó a una de las aplicaciones de inteligencia artificial más populares en Chile, la famosa Chat-GPT, cuáles son las emociones humanas más simbólicas y relevantes que despierta cada opción presidencial. 

Los resultados a continuación: 



Análisis de Chat-GPT con revisión humana

1.   Franco Parisi Fernández. Su estilo independiente, fuera de los grandes partidos, genera interés, aunque a la vez escepticismo entre los votantes. Sus propuestas son radicales, y enfocadas principalmente a la gestión y re distribución del dinero como activo. El candidato ha pasado varios años residiendo en EEUU y de allí trae varias ideas que, según él, se podrían aplicar en Chile, orientadas principalmente a impulsar la prosperidad meritocrática y el emprendimiento. Es crítico fundamentalmente con la acción del estado y el gobierno. El resumen de su propuesta podría ser: Si vivimos en un país de libre mercado, nuestra obligación como ciudadanos/as es controlar y mejorar las instituciones públicas.  

2.   Jeannette Jara Román. Su candidatura por el bloque oficialista de izquierda, según las búsquedas y aspiraciones de las personas que consultan su nombre, representa una apuesta por renovación, justicia social y futuro distinto. Su campaña ha buscado la conexión de la gente con una historia cotidiana, cercana. Sus apellidos así lo demuestran, son comunes y populares. En un país aspiracional, al que le cuesta reconocer sus raíces indígenas, mestizas, subordinadas, su figura ha sido reconocida como alguien próximo, ejecutivo, agente. Su candidatura tiene el apoyo oficialista y del Partido Comunista, considerado históricamente como de extrema izquierda, aunque a la fecha no ha gobernado ni tomado el poder a la fuerza como si lo hicieron quienes se consideran de derecha hoy en Chile.

Marco Henríquez-Ominami Gumucio. Con varias candidaturas presidenciales previas, (ya va en su quinto intento), su figura evoca la perseverancia, el apego a lo que debe ser, al mundo por el que se debe luchar. Su historia es de película, digna de Netflix. Su padre, el médico egresado de la UDEC en Concepción don Miguel Henríquez, fue acribillado en una casa común y corriente de San Miguel, por delincuentes comunes que en años de dictadura se inscribieron con mucho entusiasmo en la DINA, usado por la dictadura cívico-militar, como una alternativa secreta de la policía de entonces. Allí, Miguel Henríquez, se defendió infructuosamente por 20 minutos de un improvisado ataque, defendiendo primordialmente a su mujer Carmen Castillo, hija de Fernando Castillo Velasco, arquitecto y Rector de la Pontificia Universidad Católica desde 1967 hasta 1973 y en esa fecha, embarazada de 6 meses. Ese hijo posteriormente morirá recién nacido en una de las mejores clínicas de París, Francia. No le alcanzó la tecnología ni el primer mundo… su abuela materna dirá posteriormente que murió de pena sin tener siquiera conciencia de esa emoción.

Marco Antonio es fruto de la segunda unión del doctor Henríquez, de hecho, ya era un niño pequeño cuando mataron a su padre biológico, al que vio en pocas ocasiones. MEO vivió gracias a la intuición de su madre, Manuela Gumucio y al cariño de su padre adoptivo, don Carlos Ominami. Marco Antonio es el único candidato que hace honor a sus dos padres, al que murió luchando por un país mejor y al que aún vive luchando por una vida digna. 



Parte II en proceso







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