Yo tengo un hermano que tiene el pelo azul, nació así. Es distinto pero no es el único, de hecho hay dos personas de pelo azul que viven en mi cuadra y más allá de mi barrio, en el mundo, según las noticias, hay miles o millones, quien sabe. En mi caso, yo solo hablo y conozco a mi hermano. Y aunque no guardo por él un afecto especial; nos respetamos y ayudamos mutuamente. Es nuestro pacto social; lo hacemos porque somos familia. Este año, ha ocurrido una situación extraña. Nos toca elegir nuevo gobierno y para mi sorpresa, el candidato más popular ha mostrado un raro desprecio hacia las personas que tienen el pelo azul. Yo no entiendo: crecí con mi hermano y fuera del azul, él es muy similar a todo el mundo. Trabaja, tiene sueños propios, se divierte, camina, hace amistades y descansa los domingos. Resulta que ese mismo candidato tiene gran apoyo en mi iglesia y todos los domingos nos piden orar por él para que gane la elección. Dicen que promoverá los valores cristianos y obliga...