El hermano de pelo azul

Yo tengo un hermano que tiene el pelo azul, nació así. Es distinto pero no es el único, de hecho hay dos personas de pelo azul que viven en mi cuadra y más allá de mi barrio, en el mundo, según las noticias, hay miles o millones, quien sabe. En mi caso, yo solo hablo y conozco a mi hermano. Y aunque no guardo por él un afecto especial; nos respetamos y ayudamos mutuamente. Es nuestro pacto social; lo hacemos porque somos familia.

Este año, ha ocurrido una situación extraña. Nos toca elegir nuevo gobierno y para mi sorpresa, el candidato más popular ha mostrado un raro desprecio hacia las personas que tienen el pelo azul. Yo no entiendo: crecí con mi hermano y fuera del azul, él es muy similar a todo el mundo. Trabaja, tiene sueños propios, se divierte, camina, hace amistades y descansa los domingos. 

Resulta que ese mismo candidato tiene gran apoyo en mi iglesia y todos los domingos nos piden orar por él para que gane la elección. Dicen que promoverá los valores cristianos y obligará a todo el país a leer la biblia. Además, no sé de dónde salió esta profecía, pero se supone que él trae consigo una promesa divina. En su gobierno llegará la prosperidad económica que tanto anhelamos. 

Yo estoy confundido, pensé que nuestro mayor anhelo era aprender a amar al prójimo. Incluyendo a los que tienen el pelo azul.

Casi nunca veo a mi hermano, pero ayer me visitó. Traía puesto un sombrero para ocultar el cabello. Me dijo que tiene miedo de la gente, de salir así a la calle, porque el candidato popular dice que ese color está mal, que no es del Señor, que es una ofensa contra Dios. -Va a prohibir que nos casemos y tengamos hijos- me dijo acongojado.

-Pero de qué te preocupas si no te gusta ni el matrimonio ni quieres tener hijos- le respondí en tono de broma, con intención de calmar su ansiedad.

Pero él no hizo caso del chiste. Yo creo que ni me escuchó porque de inmediato preguntó- Y tú qué harás hermano. ¿Votarás por él?-

Le dije con toda sinceridad que aún no lo sé. Que tal vez sí, que daré mi voto a ese candidato. Que fuera de sus comentarios contra la gente del pelo azul, las otras medidas me parecen bien. Que todos en la iglesia queremos prosperidad económica y que se repartan biblias en las escuelas. Que no se preocupe, lo del pelo azul seguro es una tontería y nunca se va a concretar. 

Cuando terminé esa frase mi hermano lanzó un profundo suspiro. Se dirigió con paso firme hacia la puerta y antes de salir a la calle se giró hacia mi por última vez, se quitó el sombrero y dijo:

-Me parece una linda iniciativa que se repartan biblias, pero no puedo votar por alguien que desprecia a uno de mis hermanos-


 Cuento breve, autora: Dámaris Molina


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